LA CULTURA Y EL DESARROLLO EN COLOMBIA DESTACADOS POR LA UNESCO *


Presentación Informe Mundial Unesco 2018. Foto: Rubén Iriarte - MInCultura


Unesco destacó a Colombia en su Informe Mundial 2018 sobre cultura y desarrollo

 
Con la presencia de asesores internacionales de la Convención Unesco 2005, se dieron a conocer las conclusiones de dicho informe en materia de cultura y desarrollo, en este se destaca a Colombia como referente mundial en el diseño de políticas culturales

Fueron presentadas en Bogotá las principales conclusiones del Informe Mundial, ‘Re|Pensar las políticas culturales - Creatividad para el desarrollo’ 2018, de la Unesco, un instrumento para aplicar la Convención Mundial de 2005, que ha sido ratificada por 146 países, y que es esencial para la elaboración y aplicación de políticas públicas adaptadas a la evolución de las necesidades del sector cultural. Esta es la primera vez que se presenta la versión en español de dicho informe.

El evento contó con la presencia de Melika Medici Caucino, Especialista del Programa, Unesco Sector Cultura y Secretaria de la Convención 2005; Santiago Ulises Jara, Secretario Ejecutivo, Comisión Colombiana de Cooperación con la Unesco, Argemiro Cortés Buitrago, Director de Asuntos Internacionales y Cooperación y de Comunicaciones del Ministerio de Cultura y Adriana González Hassig, Coordinadora del Grupo de Emprendimiento Cultural del Ministerio de Cultura.

Respecto al segundo informe mundial de la Unesco, la especialista Melika Medici Caucino, explicó que fue presentado en París, el pasado diciembre bajo el nombre de  ‘RePensar las políticas culturales, creatividad para el desarrollo’. “El informe  plantea cuáles son las tendencias en el plano mundial, en temas de la promoción de la diversidad cultural y también, cuáles son los principales desafíos. La versión en español de este documentos se lanza hoy, por primera vez aquí en Colombia, y quizás no habría mejor lugar para hacerlo, porque como se ve en este informe, Colombia es citado en múltiples ámbitos, desde políticas públicas o políticas culturales, hasta el entorno digital o circulación de bienes culturales, como un país que propone una serie de medidas y buenas prácticas. Colombia además, ha sido pionera en estadísticas públicas culturales. Por eso, estamos muy contentos de poder compartir con los colombianos y agradecerles su contribución a la realización de este informe mundial que cubre lo que se hace en 146 países, un universo en el  cual  Colombia tiene un lugar destacado”.

Sobre la Convención de la Unesco
En 2005 la Unesco crea la Convención sobre la ‘Protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales’, con la que se busca no solo impulsar condiciones aptas para el libre desarrollo de la cultura, mediante la creación, producción, distribución, circulación y acceso a bienes y servicios culturales internacionalmente, sino también generar espacios de diálogo entre los países que la suscriben para fomentar la interculturalidad e incentivar un flujo equilibrado de los productos del sector y que la formulación de las políticas públicas sectoriales tenga en cuenta todos los eslabones de la cadena de producción de bienes y servicios culturales.

El jefe de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, Argemiro Cortés, dijo durante el evento que con el liderazgo del grupo de Emprendimiento Cultural del Ministerio se presentó este informe, que fue resaltado por la Unesco, entidad que señaló todos sus aspectos positivos. “Hicimos  muchas cosas. El tema de la diversidad cultural ha sido un tema prioritario y lo será en las agendas del próximo gobierno. Tiene que ver mucho con el trabajo articulado con las universidades.  Hay un compromiso para que este país, a través de los procesos culturales, construya paz. Y eso se ha demostrado en este informe, que revela el ansia de los colombianos por reconocer su diversidad”.

Cortés también destacó cómo en los dos últimos años  se ha dado un creciente interés,  por parte de diferentes países, por conocer lo que está pasando en Colombia en términos de artes y poblaciones. “Estamos  trabajando por la internacionalización de la cultura y las artes colombianas, una apuesta que debe continuar. Hoy, Colombia es modelo de políticas públicas en Iberoamérica y estamos avanzando en relaciones con África. Hay casos exitosos de la política colombiana que han sido reconocidos internacionalmente,  como el Plan Nacional de Lectura y Escritura ‘Leer es mi cuento’, Las leyes de cine y las políticas sobre Patrimonio Cultural Inmaterial, que han convertido a Colombia en un referente”, puntualizó.

La presentación traducida al español del segundo Informe Mundial, se llevó a cabo con la colaboración de la Oficina de la Unesco en Quito y Representación para Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela; la Comisión Nacional Colombiana de Cooperación con la Unesco  del Ministerio de Relaciones Exteriores; el Ministerio de Cultura de Colombia; y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, Cerclalc.

Algunas de las principales conclusiones del Informe Mundial son:
Cultura y desarrollo sostenible: Se ha dado un aumento en las inversiones de las ciudades hacia el desarrollo de las industrias culturales. Y aunque por primera vez, y principalmente en países del Hemisferio Sur, la cultura se integra cada vez más en los planes y estrategias nacionales de desarrollo, la porción de la ayuda para el desarrollo que se gastó en la cultura actual es la más baja de los últimos 10 años.

Expresiones culturales en la era digital: Por primera vez, los ingresos digitales representan el 50% del mercado de música grabada, creciendo casi un 18% durante el año pasado debido a un fuerte aumento en la participación de los ingresos a través de servicios de ‘streaming’.

Libertad artística: Los ataques contra artistas han aumentado en los últimos años, incluso en el entorno digital donde la vigilancia y el acoso en línea representan nuevas amenazas para la libertad artística, aunque existe un mayor número de iniciativas para apoyar los derechos sociales y económicos de los artistas, especialmente en África.

Gobernanza de la cultura: Si bien los países han avanzado considerablemente en la aplicación de políticas y medidas en toda la cadena de valor, especialmente fomentando la creación de artes digitales, apoyando el espíritu empresarial creativo, acelerando la modernización de los sectores culturales, promoviendo la distribución y actualizando la legislación sobre derecho de autor, la participación de la sociedad civil en la formulación de políticas sigue siendo insuficiente.

Participación de Colombia
En el 2013 Colombia adhiere a la Convención de 2005 y como uno de sus compromisos ante la Unesco, debe presentar un informe cuatrienal sobre el estado de las políticas y medidas culturales del país, en el que se presentan los avances en cuanto al estado de las políticas públicas adaptadas a la evolución de las necesidades del sector cultural.

En relación a Colombia, país referente en políticas para la diversidad, protección y promoción de las expresiones culturales, algunas de las políticas y medidas presentadas en el primer informe cuatrienal, son:

Políticas y medidas orientadas desde el Ministerio de Cultura, entre las que se encuentran: el marco legislativo para el desarrollo de la cinematografía nacional, la Ley de Espectáculos Públicos, la política de emprendimiento y las industrias culturales, la política de comunicación y cultura, la Cuenta Satélite de Cultura, y las políticas nacionales de las artes.

Integración de la tecnología y la cultura en proyectos como Crea Digital, Quioscos Vive Digital y Cine para todos, por parte del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Fortalecimiento de la radio comunitaria como actor de cambio social, paz y convivencia, con iniciativas como las Becas de Radios Ciudadanas del Ministerio de Cultura y proyectos interinstitucionales como ‘Radios comunitarias para la paz’ liderada por la Red Cooperativo de Medios Comunitarios de Santander (Resander) con el apoyo el Ministerio de Cultura, del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, con financiación de la Unión Europea.

Descargue fotos en alta resolución del evento. Crédito: Rubén Iriarte:
https://drive.google.com/open?id=1xl0QvR_1tQqfS60fPW5GYpWnkw9ptLzv


Información para prensa

Alicia Jiménez Mantilla
Ministerio de Cultura
Oficina de Divulgación y Prensa
Celular 318 268 61 05

Nubia Nayibe Velasco C.
Comunicadora Social
Grupo de Divulgación y Prensa
Ministerio de Cultura (Ministry of Culture)
Tel: 571-3424100 ext 1249

Luisa Cossio C.
Grupo de Divulgación y Prensa
Ministerio de Cultura (Ministry of Culture)
Tel: 571-3424100 ext 1257
Dirección (Address): Cra. 8 No 8-43
Bogotá, Colombia
www.mincultura.gov.co

Ibón Maritza Munévar Gordillo
Coordinadora Oficina de Divulgación y Prensa
Ministerio de Cultura 

Fuente: Informe Mundial 2018 de la UNESCO

SI VENDES CONOCIMIENTO CÓMO NO LO VAS A GESTIONAR ?


ED I C I Ó N - N ° 1 4 6 - M A Y O - 2 0 1 8

 
Si vendes conocimiento ¿cómo no lo vas a gestionar?
Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl y javier.martinez@knoco.com Twitter: @javitomar
"En el siglo XIX, la salud se transformó gracias al acceso a agua clara y limpia. En el siglo XXI, la salud se transformará a través del conocimiento claro y limpio" (Sir Muir Gray, Director del National Knowledge Service del Reino Unido).
¿Alguna vez has tenido que llevar a un familiar o amigo a Urgencias de un hospital? En las últimas semanas, ingresamos a mi padre un par de veces y se quedó muy sorprendido, favorablemente en algunos ámbitos y no tanto en otros. Es de Perogrullo que un hospital opera en el negocio de proveer conocimiento en salud: el servicio que presta consiste en entregar conocimiento médico para ayudarte con un problema que tú eres incapaz de resolver porque careces de los conocimientos necesarios. Nadie va voluntariamente al doctor…
Todos, personas y organizaciones, "vendemos" conocimiento, no tenemos otra cosa que ofrecer. En esencia, una empresa es un "solucionador de problemas" para sus clientes a los que ayuda a cubrir una necesidad y la única herramienta de que dispone para hacerlo es el conocimiento de sus colaboradores. Si prestas un servicio, lo que entregas a tus clientes es un intangible basado en el conocimiento que tienes (como la salud en el caso de los hospitales, la comunicación en las telefónicas, el transporte en una aerolínea o asesoramiento jurídico en un bufete de abogados). Y si lo que vendes es un producto, lo que recibe tu cliente también es conocimiento empaquetado en forma de un coche, un fármaco, una máquina, agua o cobre. Con independencia del producto o servicio que provea tu empresa, la principal materia prima que "transforma" para generar valor a sus clientes es el conocimiento que poseen los integrantes de la organización. No hay más. Por si no te habías dado cuenta todavía, todo lo que haces desde que naces hasta que mueres es gestionar conocimiento. El nuestro ya es un mundo de neuronas más que de átomos. En realidad, siempre fue así. Los átomos se combinan para formar elementos que se pueden ver y tocar, las neuronas tienen la desventaja de que no se ven a simple vista…
Si te pregunto ¿cuándo fue la última vez que pensaste en el oxígeno? Seguramente no te acuerdas. ¿Cómo es posible si sabes que no puedes vivir sin oxígeno? Lo que ocurre es que lo das por hecho porque forma parte de tu realidad sin que tú tengas que hacer nada y además es invisible… Tan solo lo echas de menos cuando no lo tienes al igual que la salud, te das cuenta de lo importante que es tu pie cuando te lo lastimas, no puedes caminar y tu vida se ve limitada. Y pasa lo mismo con el conocimiento: al ser un intangible no es fácil de identificar hasta que te quedas sin él.
Años atrás, durante una visita a la casa de mis padres en San Sebastián, mi abuela materna (que en ese momento tenía unos 90 años) me hizo un comentario aparentemente inofensivo cuando me vio sentado en la cama tecleando en el portátil". ¿Qué estás haciendo?" me preguntó. "Estoy trabajando, amona" (abuela en vasco) le contesté. "Ah, es que vosotros trabajáis con la cabeza." La materia gris y la potencia intelectual han sustituido a las materias primas y a la potencia física en un camino sin retorno. Somos conocimiento.
Si volvemos al ejemplo del hospital, ¿cómo debiese ocurrir ese proceso de gestionar el conocimiento y aprender? Ante todo, tenemos que partir de la base de que un hospital (como la inmensa mayoría de organizaciones) realiza tareas repetitivas, es decir enfrenta cada día muchísimas situaciones que han ocurrido con anterioridad y, por tanto, debiese tener mucho conocimiento histórico que aprovechar y reutilizar.
Cuando un paciente llega a Urgencias de un hospital (y sin entrar en los detalles del triaje que es el protocolo específico que se ejecuta), lo que se hace en primer lugar es "identificar lo que le sucede". A continuación, lo lógico sería "compararlo con los miles/millones de casos similares que se han tratado previamente", tanto en ese mismo hospital como en cualquier otro hospital del mundo. Hoy en día, el acceso a dicha información no debiese resultar un obstáculo insoslayable y ese es uno de los anhelos que tratan de abordar los sistemas de inteligencia artificial con desigual fortuna. Es decir, el médico que atiende al paciente recurre primero a su propia memoria. Pero, si lo que queremos es dar la mejor respuesta posible, entonces debiésemos aprovechar la inteligencia colectiva y el aprendizaje histórico y asegurarnos de que ese médico tenga acceso inmediato a la memoria del hospital y también a la del servicio de salud al que pertenece y más aún, a la memoria de todo el colectivo médico a lo largo de la historia: qué pasó en casos similares al que se está enfrentando, cómo se trataron, qué funcionó bien, qué hay que evitar porque no da buenos resultados, quienes son los mejores especialistas y qué recomiendan, etc. Si ese médico pregunta ¿qué sabemos sobre el vólvulo de sigma? debiese obtener una respuesta inmediata y completa… Una vez analizada toda esa experiencia, el profesional está en situación de tomar la mejor decisión posible. ¿Obvio verdad? Todavía no he podido determinar si un hospital realmente saca todo el partido de su conocimiento acumulado y del de otros hospitales.
Últimamente, cada vez que alguien me pregunta cómo defino gestión del conocimiento se lo explico de una manera vergonzosamente simple: "usar lo que sabes" y para eso, aunque parezca evidente, tienes que ser "consciente y saber lo que sabes". ¿Sabe tu empresa lo que sabe? El FBI concluyó que una de las razones que le impidió anticipar los ataques a las torres gemelas de 2001, fue que la institución (que maneja la información de todos los ciudadanos residentes en EE. UU. y cuenta con infinitos recursos) "no sabía lo que sabía". En realidad, gestionar el conocimiento es lo que haces todo el tiempo y sin darte cuenta desde que estas vivo. Si estás leyendo este artículo es porque cuentas con 2 conocimientos que no tenías al nacer: entiendes el castellano y sabes leer. La conclusión es clara, para tener conocimiento, hace falta aprender.
Ahora bien, si queremos una definición más académica de la gestión del conocimiento en las organizaciones, es muy sencillo relacionarla directamente con 3 momentos. La gestión del conocimiento se ocupa de aprender del pasado y del presente para anticipar el futuro:
  1. El Pasado: una organización que gestiona su conocimiento sabe lo que sabe y lo usa. Es decir, saca partido de su historia y experiencia, aprende de lo que le ha sucedido. No es un ejercicio complejo, pero demanda hacer un esfuerzo y generar los hábitos que aseguren que podremos reutilizar lo que ya sabemos y capturar lo que vamos aprendiendo.
  2. El Futuro: la organización además conoce lo que necesita aprender y lo aprende. Sabe lo que no sabe y necesitará saber para cumplir con sus objetivos y define una estrategia para aprenderlo.
  3. Y el Presente ya que la organización se asegura de que cualquier proceso de trabajo se ejecuta utilizando la mejor práctica disponible (y que va cambiando cada vez que encontramos una manera mejor de hacer las cosas). Las buenas prácticas tienen justamente esa doble finalidad:
    1. por un lado, capturar aquellos desempeños que hasta la fecha nos entregan los mejores resultados y sistematizarlos de forma que se puedan reutilizar en el futuro.
    2. por otro, asegurarse de que dichas prácticas estén disponibles para todo aquel que vaya a realizar una tarea y se conviertan en la manera de hacer de la organización
Si un hospital vende conocimiento ¿qué otra cosa puede hacer que gestionarlo de la forma más inteligente posible? ¿sabe un hospital lo que sabe y quien lo sabe? ¿cómo gestiona su pasado y se asegura de que el conocimiento de las diferentes especialidades médicas se encuentre disponible para todos los que lo necesitan, debidamente actualizado? ¿y cómo aprende de lo nuevo que pasa cada día con los miles de pacientes que siguen llegando con casos que no siempre han ocurrido previamente? ¿puede estar seguro de que cada médico ocupa la mejor práctica y por tanto el tratamiento que recibe el paciente es el mismo (y el mejor) con independencia de quien le atienda? ¿tiene claro lo que necesitará aprender en función de los desafíos que se avizoran para los próximos años? Son muchas interrogantes que, en el caso de no tener respuestas concretas, demuestran que el conocimiento no se está administrando de manera inteligente.
¿Por qué es importante que una organización gestione el conocimiento y aprenda? Cuando vas a una farmacia y compras un medicamento, no estás pagando por una píldora, sino que compras conocimiento muy complejo para resolver una necesidad y, por tanto, pagas por conocimiento en forma de pastilla y no por los elementos químicos que la componen. El laboratorio farmacéutico que produce el fármaco lo único que puede gestionar, durante más de 10 años, es una cadena de conocimientos sofisticados que comienza con el proceso de I+D+I, las distintas fases de ensayos clínicos, las aprobaciones de las agencias estatales, etc. Es decir, sus resultados dependen de su destreza para gestionar su stock de conocimientos. De igual forma, cuando compras un coche, en realidad pagas por conocimiento en forma de vehículo y la empresa que lo fabrica, no hace otra cosa que gestionar una vasta cadena de conocimiento que incluye miles de proveedores en ámbitos tan diversos como diseño, mecánica, materiales, energía, informática, contaminación, seguridad… Por tanto, es obvio deducir que lo más importante que puede gestionar una empresa o una institución pública para ofrecer servicios de valor a sus clientes o ciudadanos, es conocimiento. La única materia prima que tiene para administrar es el conocimiento que poseen las personas que forman parte de la institución. Ya sabemos que es políticamente correcto decir que las personas son el activo más importante de una organización, pero eso es mentira. No me sirve cualquier persona sino aquella que tiene el conocimiento que se requiere para elaborar el producto o servicio que ofrece mi empresa. Si mañana, llegan a trabajar a mi organización científicos de la NASA, nada funciona, todo es un desastre por muy brillantes e inteligentes que sean. Como dice Jack Ma, dueño de Alibaba, "necesitas a las personas indicadas y no a las mejores".
Que el conocimiento crítico de la organización se gestione con el mismo nivel de rigurosidad que se administran el resto de los activos de la empresa, es la principal responsabilidad de los líderes. Son ellos los llamados a asegurar la conformación de una cultura basada en la colaboración y el aprendizaje continuo. La primera función de un líder no radica en orientar o entregar instrucciones sino en proveer el conocimiento que necesitan sus colaboradores para cumplir los objetivos y comprobar que se capturen los aprendizajes que permitirán que la empresa no solo sobreviva, sino que innove. Pasar del mundo de los átomos al de las neuronas lleva consigo un cambio profundo porque obliga a modificar el diseño de la propia organización. Ya sabemos que actualmente apenas hay secretos, todo se puede copiar a una velocidad salvaje: productos, servicios, procesos. Lo único que todavía proporciona una ventaja competitiva no es ya aprender sino ser más rápido que los demás en el proceso de aprendizaje. Se trata de desarrollar la rapidez mental. Como se explica en este artículo, los deportistas veteranos, físicamente más lentos, derrotan a los jóvenes gracias a su velocidad mental. Solo sobrevives cuando tu ritmo de aprendizaje es más rápido que el ritmo del cambio a tu alrededor. Por tanto, el énfasis de los directivos no pasa tanto porque la empresa sea más eficiente en la operación que sus competidores, sino que sea más veloz en aprender. Y para convertir eso en algo más que un deseo o una simple declaración de buenas intenciones, su prioridad es garantizar el acceso al conocimiento más avanzado posible, facilitar la colaboración de todos los integrantes de la empresa y asegurarse que se capturan las prácticas y lecciones que permitan encontrar la manera de mejorar permanentemente.
PD: La semana pasada llevé a mi hijo mayor al oculista y me quedé nuevamente asombrado con las diferentes máquinas (conocimiento tecnológico) que existen para hacer una amplia gama de pruebas, diagnósticos y análisis de la vista y para recomendar las soluciones pertinentes. Todo es conocimiento…
El 29 de junio participaremos en Bilbao en el congreso "Developments in Economic Theory And Policy" organizado por la Universidad del País Vasco con la conferencia "Capital organizacional: las dificultades que tienen las empresas para aprender y reutilizar el conocimiento" en el marco de la Sesión "Intangibles, Intelectual Capital and Innovation".

 
Catenaria - Gestión del Conocimiento
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ECONOMÍA DEL COMPORTAMIENTO:conceptos básicos y aplicaciones. *

La economía del comportamiento (behavioral economics) ha tomado fuerza como un instrumento para crear políticas públicas que se adapten a la manera de pensar y tomar decisiones de los ciudadanos. Esta rama de la economía busca comprender el raciocinio de las personas de una manera más “humana” para crear modelos económicos que se asemejen más a la realidad, entendiendo que las personas actúan de una u otra manera (no siempre racional) en base a diferentes “sesgos”.
El año pasado (2017), el economista Richard Thaler fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones relacionadas a la economía del comportamiento. Antes que él, otros economistas-psicólogos como Daniel Kahneman y Amos Tversky también habían sido reconocidos por sus investigaciones en esta rama.
La capacidad que la economía del comportamiento ha traído para innovar en políticas públicas ha traído un creciente interés en esta ciencia. Por ello, en el siguiente artículo, exploraremos algunos de los conceptos básicos de la economía del comportamiento; algunos ejemplos de cómo se están aplicando a las políticas públicas de nuestra región; y varios recursos para seguir aprendiendo sobre el tema:

1
 Aunque quisiéramos pensar que sí, los seres humanos no somos racionales

En este corto video, Dan Ariely, Profesor de la Universidad de Duke, explica qué es la economía del comportamiento y en qué se diferencia de la economía clásica; resaltando que ambas responden a las mismas preguntas, pero para la rama que mezcla la economía con la psicología y sociología, los seres humanos no somos seres racionales.
Por otro lado, este artículo, “Homo economicus” vs. “homo sapiens”: Economía del comportamiento y Política fiscal”, ilustra cómo se ve en la práctica la persona racional de los modelos económicos clásicos y la persona irracional que se destaca en la economía del comportamiento.

2
 Existen diferentes sesgos que determinan nuestras decisiones

Para la definición de los sesgos planteados por la economía del comportamiento, puedes leer la primera parte de publicación “Empujoncitos sutiles”, en la cual se habla sobre la economía del comportamiento en intervenciones de salud pública, pero comienza planteando los sesgos principales que afectan nuestra toma de decisiones.
También, en esta charla (disponible en inglés), conoce cómo fue avanzando la economía del comportamiento según Richard Thaler. En ella, el economista habla sobre cómo comenzó a medir algunos de los sesgos que tenemos las personas para tomar decisiones y cómo “solucionarlos”. Para una enciclopedia de los conceptos de la economía del comportamiento, puedes acceder a esta guía (disponible en inglés).

3
 La economía del comportamiento está potenciando el desarrollo de América Latina y el Caribe

Ahora bien, desde el BID, hemos puesto a prueba estos conceptos para mejorar las políticas públicas y ayudar a los ciudadanos de América Latina y el Caribe a tomar mejores decisiones. Se han llevado a cabo experimentos e intervenciones en diversas áreas del desarrollo.
Por ejemplo, aprende sobre cómo la economía del comportamiento puede mejorar los servicios de agua y saneamiento en Haití; o cómo pagar impuestos puede volverse algo contagioso (lo que nos hace pensar que las recompensas, cuando se habla de políticas públicas, funcionan).
En cuanto a la salud, conoce cómo se les puede dar “empujoncitos” (nudges) a los latinoamericanos para que lleven una vida sana; y cómo se puede mejorar la salud materna o aumentar el número de niños que reciben vacunas utilizando recordatorios.
¿Y en cuanto al ahorro?, ¿cómo puede ayudarnos la economía del comportamiento a mejorar los sistemas de pensiones?

4
Sigue aprendiendo sobre la economía del comportamiento con estos cursos y charlas

Para concluir, si quieres aprender más a fondo sobre esta ciencia, te recomendamos acceder al material del curso Behavioral Economics and Public Policy(Economía del comportamiento y las políticas públicas) de la Universidad de Harvard (disponible en inglés).
También, puedes ver las 12 charlas del playlist de TedTalk sobre “Nuestros cerebros: predeciblemente irracionales” (Our brains: predictably irrational).

Ahora cuéntanos, ¿tienes más recursos que nos ayuden a comprender el potencial de la economía del comportamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe? ¡Cuéntanos en los comentarios!
Por Bertha Briceño, Arianna Orozco y Marcela Galvis de la División de Gestión de Conocimiento del Banco Interamericano de Desarrollo

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo - BID

POSTULACIONES PARA PREMIO GOBERNARTE CONVOCADO POR EL BID, EDICIÓN 2018.*

Noticias
BID lanza quinta edición de Gobernarte para premiar ideas innovadoras en participación ciudadana y ciudadanía digital

Gobiernos subnacionales en América Latina y el Caribe podrán postularse y enviar sus propuestas antes del 30 de julio

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó la quinta edición del concurso “Gobernarte – Premio Eduardo Campos” , que premiará a las mejores ideas de gobiernos subnacionales en América Latina y el Caribe.
Gobernarte tiene como objetivo identificar y documentar aquellas experiencias en la gestión pública local que han sido destacadas en los países prestatarios del BID, reconociendo y exaltando criterios como la innovación, el impacto y la sostenibilidad detrás de las iniciativas seleccionadas, con miras a su diseminación y adaptación en toda la región.
Este año se podrán hacer postulaciones en las siguientes categorías:
  • Participación ciudadana y generación de confianza
  • Democracia y ciudadanía digital
Las propuestas podrán ser postuladas por gobiernos del tercer nivel administrativo (municipios y denominaciones similares) de países prestatarios del Banco. Se admitirán posibles alianzas con gobiernos nacionales o subnacionales, la sociedad civil, el sector privado o la academia. Las propuestas y documentos pueden presentarse a partir del Miércoles, 30 de mayo de 2018, de forma gratuita, a través del sitio Web www.gobernarte.org .
Las iniciativas deben ser presentadas por los equipos autores del diseño y facilitar un contacto dentro del equipo postulante. La presentación de propuestas tendrá un plazo hasta el 30 de julio de 2018.
La evaluación técnica de las propuestas se llevará a cabo por un panel de asesores externos conformado por expertos de reconocimiento internacional. El panel seleccionará dos propuestas por cada categoría, para un total de cuatro ganadores, que serán anunciados por el BID el 26 de agosto de 2018.
La información sobre el proceso de postulación, los requisitos y bases del concurso se encuentran en el sitio Web de Gobernarte www.gobernarte.org . Las consultas pueden realizarse a través del correo electrónico gobernarte@iadb.org .
Sobre el BID
El Banco Interamericano de Desarrollo tiene como misión mejorar vidas. Fundado en 1959, el BID es una de las principales fuentes de financiamiento a largo plazo para el desarrollo económico, social e institucional de América Latina y el Caribe. El BID también realiza proyectos de investigación de vanguardia y ofrece asesoría sobre políticas, asistencia técnica y capacitación a clientes públicos y privados en toda la región.
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Una intervención para la primera infancia en Jamaica que causa sensación en el mundo (Parte I)*



Reach Up: Una intervención para la primera infancia en Jamaica que causa sensación en el mundo (Parte I)


Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org
Esta es la primera de una traducción de dos partes sobre las lecciones aprendidas de “Reach Up”, una iniciativa para la primera infancia con vasta influencia más allá de América Latina y el Caribe. Una versión completa de este artículo apareció originalmente en Apolitical, una plataforma global para servidores públicos. El original está disponible aquí, como parte de una serie de artículos de impacto social a escala. Apolitical publica artículos acerca de lo que está funcionando en materia de formulación de políticas y permite a los servidores públicos conectarse con sus colegas en todo el mundo. Tiene un enfoque particular en la innovación gubernamental.
Por Tom Graham.
La intervención de primera infancia Reach Up fue inicialmente concebida en Kingston, Jamaica, hace alrededor de 50 años. En la actualidad está siendo testeado en 10 países, se ha desplegado como política nacional en Perú y al parecer los gobiernos de dos países están a punto de adoptarla: Bangladesh y, por fin, su país de origen.
Reach Up partió de la constatación de que los niños que nacen en la pobreza se desarrollan muy precariamente. Enfrentan desventajas de distinta índole: no solo que la comida, la vivienda y la atención médica son escasas e inciertas, sino que sus padres están a menudo tan concentrados en proveerles de estas cosas que no suelen jugar con ellos. Puede sonar como una omisión relativamente menor, pero es crucial. Porque jugar con un niño es decisivo para el desarrollo de su cerebro.
Reach Up fue uno de los primeros programas que realmente tomó conciencia al respecto.
En su materialización inicial, el programa incluyó visitas semanales de médicos y enfermeras a las madres en sus hogares, a las que llevaban juguetes y libros para mostrarles cómo jugar con sus niños y mejorar su desarrollo. De ese modo, en vez de aprender solo una vez por semana cuando las enfermeras hacían su visita, los niños aprenderían de sus madres todo el tiempo. Las visitas se realizaron durante dos años.
Los estudios resultantes encontraron que los niños cuyas madres recibieron instrucción de los médicos y enfermeras lograron beneficios significativos para su desarrollo. Pero lo realmente notable fue cómo duraron esos beneficios.
El economista James Heckman, ganador del premio Nobel, hizo un seguimiento de esos niños que, veintidós años antes, se habían beneficiado del programa Reach Up, con visitas a cargo de promotoras de salud capacitadas y ya no de enfermeras o médicos. Encontró que mantenían las mejoras en desarrollo cognitivo, que mostraban un mejor desempeño en la escuela y que eran menos proclives a involucrarse en crímenes violentos. También ganaban más dinero: un 25% más que sus pares equivalentes que no habían recibido el tratamiento y la misma cantidad que sus pares más aventajados.
En síntesis, Reach Up parecía compensar, más tarde en la vida, los primeros retrasos en el desarrollo, estrechar la brecha del rendimiento y reducir la desigualdad.
“El ensayo muestra el potencial de la intervención”, dice la catedrática Susan Walker, que ahora dirige el equipo de investigación de Reach Up en Jamaica. “Pero debemos ser cautelosos en lo que se refiere a extrapolar lo que podría suceder al ampliar el programa a escala. Porque la ampliación necesariamente cambiará las cosas”.
jugar
Ampliar y cambiar
El desafío para el equipo de Reach Up era claro: tenían que asumir un programa pequeño, estrechamente controlado y conducido por investigadores, y transformarlo en algo que los gobiernos pudieran entregar eficazmente y a bajo costo a nivel nacional.
Lo primero que había que hacer era volver al programa más costo-efectivo.
Los investigadores comenzaron usando juguetes reciclables de fabricación casera. Diseñaron un currículo estructurado que pudiera ser implementado en los hogares por promotoras de salud antes que por profesionales altamente entrenados. Y para asegurar que la calidad se mantuviera, introdujeron la supervisión ocasional de las visitas al hogar.
Luego, mediante una serie de ensayos, intentaron hacer varios cambios en la frecuencia de las visitas y la duración del programa. “Encontramos una suerte de dosis-respuesta: mientras mayor la frecuencia de las visitas, mayor el beneficio para el niño”, dice la catedrática Sally Grantham-McGregor, una de las diseñadoras del programa original. Esto puso de manifiesto que las visitas semanales eran ideales, pero tal vez no absolutamente necesarias.
Actualmente en Jamaica, un programa de Reach Up de un año de duración con visitas semanales cuesta alrededor de USD 245 por niño, lo que está lejos de ser barato. Calcular los beneficios de las intervenciones de primera infancia resulta complicado, pero estimaciones conservadoras de los de Reach Up los ubican en alrededor de USD 928 por niño, lo que representa una relación beneficio-costo de aproximadamente 3,8.
Una vez disminuido el costo, el próximo desafío era reducir la dependencia del equipo central de investigadores de Jamaica. Con ese propósito, el equipo organizó el paquete de intervención del programa en una serie de manuales digitales.
Al comienzo, estos estaban a libre disposición en línea, pero quienes los compilaron decidieron que se requería una mayor supervisión para asegurar la fidelidad al original. “Los manuales están disponibles gratuitamente, pero desde el comienzo decidimos insistir en que la planificación y adaptación iniciales y el entrenamiento inicial de los supervisores se harían con la participación de alguien que tuviera experiencia en el programa”, dice Walker.
Uno de esos manuales está dedicado a la adaptación y Reach Up ha sido hasta hoy adaptado en diez países y más, de Bangladesh y China a Brasil y Colombia.
“Cuando llevamos Reach Up a otros países, quieren hacerlo suyo”, dice Grantham-McGregor. “Y uno quiere que lo hagan, pero al mismo tiempo se quiere fidelidad al original. ¿Dónde trazar la línea?”.
Algunas cosas, como los juguetes y los materiales, siempre se adaptan. “Hay que pensar seriamente en el entorno del niño y hacer que se refleje en los materiales”, dice Grantham-McGregor. “Realizamos una encuesta para recopilar todos los juegos locales y las canciones y juguetes, y los incluimos. Por ejemplo, los juegos de dedos. En Inglaterra tienen el ‘este cochinito fue al mercado…’. Y hay un equivalente en casi todos los países donde hemos estado”.
“Si se miran los libros que están disponibles en los almacenes… son inservibles”, agrega Grantham-McGregor. “Cosas como las fiestas de cumpleaños con niños blancos de clase media y osos que hablan. Los nuestros son muy simples, y parecen funcionar”.
Más allá de solo adaptar los materiales, el equipo de Reach Up busca oportunidades de interacción familiar en la cultura de un país. “Por ejemplo, en Perú a veces suelen contar historias en la noche, cuando la familia está reunida”, dice Grantham-McGregor. “También, las madres cargan a sus hijos en la espalda durante largos periodos. Y en Jamaica les trenzan el pelo”.
Continúa leyendo la Parte II para conocer los esfuerzos de ampliación del programa en la región.
¿Conoces programas como Reach Up? ¿Cómo han contribuido al progreso de la primera infancia? Comparte tus experiencias en la sección de comentarios o menciónalas en @BIDgente en Twitter.
Tom Graham es un periodista independiente que escribe sobre políticas y ciencias.

* Fuente autorizada : Boletín del Banco Interamericano de Desarrolllo - BID -  ver en Twitter: @BIDgente

LA EDUCACIÓN A TRAVÉS DE LOS OJOS DE UN NIÑO *






E D I C I Ó N - N ° 1 4 5 - A B R I L - 2 0 1 8
 
La educación a través de los ojos de un niño
Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl y javier.martinez@knoco.com Twitter: @javitomar
Cuando recién aprendió a leer, mi hijo Iñigo salía disparado todas las mañanas a buscar el periódico para devorar las páginas de deportes. Hoy, 8 años después, hay que perseguirlo para que lea los libros que le mandan en el colegio… ¿qué ha pasado?
Existe al menos una ventaja que disfrutan todos aquellos que son padres sobre los que todavía no lo han sido. Y es que el mejor momento para entender cómo ocurre el fenómeno del aprendizaje es cuando tienes hijos. Dado que nos resulta imposible recordar cómo aprendimos cuando nacimos, al menos podemos observar el proceso que siguen nuestros vástagos. Y lo que descubrimos es que la manera en que realmente aprendemos los seres humanos no tiene nada que ver con lo que ocurre una vez que pisamos un aula, ya sea en el colegio, la universidad o en el mundo laboral.
Últimamente se escucha hablar por todas partes de innovar en servicios y productos poniendo al cliente en el centro, de design thinking o de mejorar la experiencia del cliente. Claro que, para hablar de empatía y ponerse en los zapatos del otro, primero hay que sacarse los propios… El modelo educativo está diseñado únicamente desde la perspectiva de los adultos sin tener la más mínima consideración por aquellos a quienes va dirigido. ¿Cómo se vive el "trauma" de pasar de casa al colegio desde los ojos de un niño? ¿Qué pérdidas afrontan a partir del primer día en la escuela?
1. Aprender es una obligación. Ir al colegio implica que estás obligado a aprender. La educación, en la mayoría de los países, no es un derecho sino una obligación impuesta por ley. Sin embargo, cuando un niño nace no hace falta forzarle a aprender. Cuando eras pequeño, nadie te obligó a aprender a caminar, a hablar o a jugar. En la escuela, aprender se convierte en una imposición. Lo que era una herramienta cautivante para crecer y lograr tus propósitos, pasa a ser una exigencia.
2. El aprendizaje depende de otros y no de ti. Nadie te tuvo que enseñar a andar. Tampoco recibiste un curso para aprender a hablar. Todos aprendimos a hacerlo porque nos interesaba explorar el mundo a nuestro alrededor y comunicarnos. El aprendizaje natural empieza siempre desde tus propios intereses. El colegio no tiene en cuenta esos intereses y en su lugar, establece un ritual donde lo que debes aprender, la manera de aprenderlo, el lugar y el momento para aprender ya no son tu decisión. Justo cuando los niños tienen conocimientos que les dan independencia (ya no dependen de sus padres para moverse, comunicarse, vestirse, lavarse, alimentarse, etc.) les arrebatamos bruscamente la autonomía. Pero se trata de un espejismo porque el aprendizaje es personal, siempre depende de uno mismo. Nadie puede aprender por ti igual que nadie puede comer o dormir por ti. La figura central en un proceso de aprendizaje no es el profesor, es el "aprendedor". Claro que eso al sistema educativo le importa poco y te fuerza a adoptar su ritual. En respuesta, la mayoría de los niños simula que aprenden y otros directamente se rebelan (con las consecuencias que ya conocemos).
3. Adiós a la libertad. Cuándo vas a un restaurant ¿prefieres que te dejen elegir lo que vas a comer? Nuestros hijos han crecido en un entorno familiar que les permite elegir bastantes cosas y les da opción de opinar (no de decidir) en muchas otras. Cuando empieza el colegio, su posibilidad de escoger y participar se reduce prácticamente a cero. Desaparece la libertad controlada que les estábamos enseñando a gestionar en casa ¿Qué ocurre cuando te obligan a comer algo que no te gusta? Eso mismo pasa con la educación. Los niños se tienen que tragar una comida que detestan. La solución no es que hagan lo que quieran, pero ya hemos comprobado que el sistema rígido que venimos aplicando no sirve. Limitar la libertad está produciendo efectos devastadores. Se trata de ser inteligentes: si el objetivo es que aprendan, entonces, como en el ejemplo de mi hijo, tenemos que aprovecharnos de sus intereses: es perfectamente factible diseñar un modelo que recoja tanto lo que para ellos es atractivo (los deportes) como lo que nosotros consideramos imprescindible (aprender a leer).
4. Para aprender hay que acudir a un lugar físico. O al revés, si no pisas un aula, oficialmente no estás aprendiendo. Para los niños, un aula es un invento extraño que no existe hasta que llegan al colegio. Mientras tanto, no hay un lugar específico para aprender, sino que todo el universo a su alrededor ofrece infinitas oportunidades para hacerlo: tu casa y la de tus amigos y familiares, la calle, el parque, el coche, el metro, la montaña, las vacaciones… Para un niño. entrar a un aula es asomarse a un espacio artificial donde rige ese ritual inflexible gobernado por un profesor, por horarios, asignaturas, libros, exámenes y notas. Pero el impacto más dañino que tiene el aula en los niños es que les convence de que para el resto de sus vidas, el aprendizaje dejará de ser privilegio suyo para pasar a ocurrir solo en una sala de clases, gobernado por un docente que ejecuta el mismo ritual, una y otra vez.
5. Lo que hay que aprender (y cuando) ya está establecido y no se puede modificar. Todavía recuerdo cuando con unos 8 años, en el colegio nos obligaban a estudiar el antiguo testamento. En casa, el niño goza de amplia libertad para decidir sobre lo que le interesa. Juega a aquello que le gusta y cuando le apetece, averigua y pregunta lo que le llama la atención, dirige sus esfuerzos a lo que intriga su curiosidad y rara vez se queda tumbado, inmóvil mirando el techo sin hacer nada. Es muy difícil ver un niño inactivo. Y los padres, acertadamente y sin haber estudiado pedagogía, entienden que forma parte de la manera natural de crecer. Pero al llegar al colegio, alguien ya decidió por ellos lo que deben aprender sin darles ningún espacio para opinar o aportar. ¿Es importante que aprendan lo que les enseñamos? Esa pregunta no tiene posibilidad de prosperar. En la universidad pasa lo mismo, lo que es incluso peor porque crees, inocentemente, que lo que estudias te servirá para encontrar un trabajo. Cada día está planificado al igual que cada semana, mes y año. Se aprende a una hora determinada y durante un tiempo prefijado (las clases duran siempre 50 minutos). Si aprender no es el fin sino un medio para lograr objetivos, difícilmente los vamos a seducir cuando les imponemos cosas que no les importan, no entienden y no logran conectar con su vida. La uniformidad curricular es absurda. La vida nos enseña que todos somos distintos, que viviremos vidas propias y haremos cosas diferentes. Por tanto, es ridículo que todos aprendan lo mismo, al mismo tiempo, en el mismo lugar, al mismo ritmo y de la misma manera.
6. La forma de aprender también es impuesta y antinatural. Si algo caracteriza el proceso de aprendizaje de un recién nacido es el ensayo y error. No existe la teoría, no hay contenidos, tampoco profesor ni exámenes. Todo se basa en aprender haciendo. Y no conozco ningún bebé deprimido por la dificultad de aprender a caminar o hablar que haya decidido esperar a ser mayor para hacer un curso para aprender esas habilidades. Los niños no parecen desanimarse intentándolo, se sienten cómodos viviendo las consecuencias de sus experimentos y corrigiendo los errores. Pero cuando llegan al colegio, rápidamente deben asumir que, a partir de ese momento, aprender significará "escuchar y repetir". El colegio nos ha engañado haciéndonos creer que el conocimiento se transmite mediante explicaciones del profesor al alumno o leyendo un libro de texto. Y aparecen multitud de otras prácticas que se convierten en regla:
  • En casa no competía con nadie y le insistían en la necesidad de colaborar. En el colegio el niño compite encarnizadamente y aprende la importancia de ganar a sus compañeros.
  • Antes obtenía ayuda cuando la necesitaba y recibía feedback positivo (tanto de reconocimiento como para corregir sus equivocaciones) mientras que en la escuela apenas recibe ayuda y la mayoría del feedback es negativo.
  • Antes preguntaba lo que le inquietaba, pero en el colegio hay poco espacio para las preguntas, más bien le valoran por sus respuestas (pronto se da cuenta de que existen respuestas correctas que son más "convenientes" que sus respuestas originales). Aprender siempre surge de la pregunta. El niño se hace una pregunta cuando algo le interesa, no lo sabe y le importa saberlo. En el colegio las preguntas no surgen del niño, sino que se espera que respondan a preguntas que no son suyas. Pero no aprendes mientras la pregunta no te interesa ni la necesitas. La creatividad consiste en plantear preguntas interesantes que desafían lo establecido.
  • En casa se puede permitir priorizar sus intereses, ser "bueno" en algunas cosas y no en otras. En el colegio no se lo puede permitir, debe ser bueno en todo. En casa, decide la "dosis" de lo que quiere saber mientras el colegio te abruma con curriculums inmensos.
  • En casa, dispone de multitud de herramientas en las que apoyarse para profundizar en lo que le deslumbra (computador, celular, TV, padres…) pero en la escuela, todas esas alternativas están prohibidas y solo puede usar lápiz y papel.
  • En casa se mueve, se tumba, corre, salta… En el colegio, pasa la inmensa mayoría de su tiempo sentado en un pupitre mirando a una pizarra donde alguien presenta materias durante horas.
  • En casa, los niños hacen ruido, gritan, cantan, se ríen, hablan sin parar. En la escuela, deben guardar un silencio solemne y los momentos para hablar están delimitados (cuando les autorizan o les preguntan). Violar esos límites está penalizado.
  • El espacio físico (y el momento) para jugar e interactuar con el resto de los amigos es el recreo y está claramente delimitado. Es el mejor momento del día, pero es la actividad más corta y una sirena recuerda cuando finaliza. En casa, el recreo dura toda la jornada, casi siempre se puede jugar e interactuar con otros y no hay sirena.
  • En muchos colegios todavía se requiere llevar determinada ropa (uniforme), determinada longitud de pelo y se sigue separando a los niños de las niñas o a aquellos que tienen dificultades de aprendizaje.
  • Lo que hay que aprender está dividido en asignaturas que no tienen ninguna conexión entre sí. En casa no hay asignaturas, todo está mezclado y cada día es diferente, hay curiosidad, hay descubrimiento y, sobre todo, sorpresas.
  • La principal metodología que utilizan tus padres para enseñarte es el ejemplo y las historias (a todos los niños les entusiasma escuchar una historia antes de dormir). En el colegio las historias desaparecen.
  • Como veremos en otra columna, somos seres emocionales, aprendemos a través de los sentidos. Pero el colegio lo ignora y centra el modelo educativo en la razón y el intelecto.
7. El error como vergüenza a evitar. El error no solo es el principal disparador del proceso de aprendizaje, sino que es un compañero inseparable de todos los niños desde que nacen. Cada niño es una máquina de equivocarse con la comprensión casi absoluta de sus padres. En casa, los niños no se muestran incomodos con las dificultades o por no saber algo, al contrario, son los alicientes que les mueven a aprender. De hecho, si no hay un adulto para reprenderlos, ni siquiera saben que el error exista ni son capaces de sentir miedo de equivocarse. El cerebro, por diseño, aprende bien de lo malo que nos sucede y aprende mal de lo bueno. Hacemos más esfuerzo en evitar que se repita lo que nos amenaza (morir atrapado por un carnívoro) que lo que sale bien (sobrevivir, que es algo que ya disfrutamos). Somos una cultura castigadora, ponemos más énfasis en la equivocación que en la felicitación. Pero un error es únicamente un camino que no me sirve para lograr lo que persigo. Cuando algo no funciona como se esperaba, los niños simplemente lo corrigen, tratan de aprender para no repetirlo y prueban otra estrategia distinta. Una vez que llegan al colegio, se dan cuenta de que no saber está penalizado y crea tensión. Fallar tiene consecuencias graves. Los errores conducen a las malas notas y a la etiqueta de niño tonto. Aprenden a avergonzarse del error. Lo más grave es que el error se convierte en un tabú que genera 2 comportamientos funestos que permanecerán de por vida: si tengo miedo de equivocarme, o bien no lo intento para no sufrir las consecuencias o si fracaso, haré todo lo posible por ocultarlo y que nadie se entere.
8. En casa el niño vive en un entorno que confía en él y le quiere. Es evidente que necesitamos aprender a desenvolvernos en diferentes circunstancias. Pero ese proceso debe ser gradual y proporcional. Los niños pasan abruptamente de ser queridos (idolatrados muchas veces) y ser el centro de atención de la familia a un contexto muy poco acogedor e incluso amenazante. Cuando llega a la escuela, el niño pierde identidad, pasa a convertirse en un numero en una lista, en un apellido. Mientras en casa le admiran, en el colegio le vigilan. En casa le escuchan, pero en la escuela nadie le escucha. Relacionarse con todo tipo de personalidades, hacerse valer, fortalecer la autoestima son inversiones para toda la vida, pero muchas veces, el desafío es excesivamente drástico y demasiados niños carecen de las habilidades mínimas para afrontarlo.
9. Lo único que importa es el resultado. Cuando un niño termina un año escolar, nadie le pregunta qué aprendió sino cómo le fue, es decir, qué notas sacó. En casa, no se pone nota a los hijos, sino que se les acompaña en su evolución y se les ayuda cuando tienen problemas que no pueden solventar. Mi hijo Pablo me preguntaba días atrás ¿se puede viajar en el tiempo y estar en 2 sitios a la vez? Puedes estar tranquilo respecto de la "inteligencia "de tu hijo en función de las preguntas que te hace más que de las notas que saca. Para demostrar que sabes de algo, no necesitas hacer un examen. Y para llegar a saber tampoco hay que estudiar y memorizar sino aprender y, sobre todo, practicar. Tenemos un sistema educativo que exige resultados de rendimiento, no de aprendizaje. Pensar es más lento que aprender de memoria. Reflexionar implica volver a mirar, revisar, dudar, preguntar, discutir, modificar… Estimular requiere tiempo que es justo lo que nadie tiene porque "hay un programa y unos contenidos que cubrir así que tenemos que avanzar lo más rápido posible..." En el colegio, los niños no crean su propio conocimiento, sino que repiten el de otros. No aprenden a pensar y decidir sino a obedecer. Dice el filósofo Emilio Lledó "El asignaturismo, hacer exámenes continuamente, es la muerte de la cultura".
Conclusiones
¿Cuántos niños conoces entusiasmados con el colegio? El mensaje del sistema educativo es aterrador: "olvídate de lo que hacías en casa, aquí hay que seguir instrucciones y evitar equivocarse" Nuestros hijos nacen con alas, las empiezan a utilizar y disfrutar pero se las cortamos ¿Porque aprender pasó de ser fascinante a ser tan restrictivo? ¿Cómo medimos la frustración de millones de niños (y sus familias) durante millones de días desperdiciando energía, sufriendo, auto culpándose…? ¿Como se vive ese proceso desde los ojos de los niños? Como una tortura. Asumen que aprender consiste en estudiar y es aburrido y que lo que les interesa a ellos no es importante y lo tienen que relegar. No dan todo lo que tienen, no florecen, sino que hacen lo mínimo imprescindible. Los que no sacan buenas notas o se les dan mal determinadas asignaturas se sienten inferiores. Es difícil que te vaya bien en algo que no te gusta ¿Como se entiende que esas máquinas de aprender de repente se hayan vuelto indolentes? Preferimos mentirnos y culpar a los niños de que no quieren aprender e insistir con más fuerza en obligarles. Pero como nos demuestran en casa cada día, todos los niños quieren aprender lo que les interesa y a su propio ritmo. La solución no consiste en seguir insistiendo en lo que no funciona sino en proponer un modelo coherente con lo que vivieron desde que nacieron. Es obvio que los adultos decidiremos qué es importante que aprendan, pero podemos preparar un "menú" muchísimo más apetecible y útil. La autoridad, la responsabilidad, el respeto, las normas, la disciplina y el esfuerzo están presentes en casa y siguen siendo pilares de este nuevo menú. Pero lo que realmente le debemos exigir al sistema educativo no es que te enseñe "cosas", sino que te entusiasme con aprender, que se asegure de que lo disfrutes para que aprender se convierta en un mantra para toda tu vida. Somos grandes autodidactas, el mejor profesor eres tú mismo, te pasas la vida aprendiendo y no puedes depender de que otros te enseñen lo que necesitas. Y ningún ente externo tiene el derecho de decidir si eres inteligente en función de una serie de parámetros arbitrarios.
Todo lo que hace el niño es buscar lo que le interesa y dedicarse a ello de lleno. El colegio debe tener como único objetivo asegurarte que averigües lo que te puede entusiasmar, descubrir tus talentos, aquello que te surge de forma natural. El "examen final" debiese consistir en presentar tu propio proyecto de vida, imaginando tu lugar en el mundo y con un plan para avanzar hacia ello. Porque una vez encuentras lo que te apasiona, nadie tiene que obligarte a aprender.
El 8 de mayo en Barcelona participaremos en el lanzamiento del libro "Aprender en las Organizaciones de la Era Digital", segunda obra de Jesús Martinez.
El 9 y 10 de mayo también en Barcelona participaremos en el congreso "EDO 2018 Liderazgo y gestión del talento en las organizaciones" organizado por la UAB. El 9 estaremos en el simposio "El rol de Recursos Humanos y de Formación en el desarrollo profesional y gestión del talento" y en el taller de La Isla de los Pájaros. El 10 estaremos en el simposio "Aprendizaje social y corporativo a través de las Comunidades de Práctica: experiencias consolidadas".
El 11 de mayo en San Sebastián, participaremos en las Jornadas de innovación educativa cuyo foco este año es "Escuelas que aprenden" organizado por los Berritzegunes del Departamento de Educación del Gobierno Vasco


 * Del autor para www.granboyaca.org
 
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BOYACÁ EN EL AÑO 2019 (BICENTENARIO LIBERTARIO)

BOYACÁ EN EL 2019  (una visión prospectiva)

(con apartes tomados de un escrito publicado en 2003 (1))

                  HUGO ARIAS CASTELLANOS *
Estamos en abril de 2018 y ya se puede establecer en qué condición real está Boyacá, a las puertas de la digna conmemoración del Bicentenario Libertario. Para el efecto, a través del examen del buen entededor, habrá de llegarse a conclusiones determinantes sobre las siguientes reflexiones planteadas públicamente el 2 de diciembre de 2003; así: "El más conocido amigo de esta columna ha querido participar, al Centro de Pensamiento GRAN BOYACÁ, el borrador de algunas de sus reflexiones relacionadas con la Gestión Pública (desde ahora - año 2003) sobre el tema “Boyacá después del 2019”, en consideración a que en el 2019 (dentro de un año) se conmemorarán quizás- con las mejores realizaciones sociales, importantes obras públicas y los más altos honores - los 200 años de las épicas batallas de Pantano de Vargas y Puente de Boyacá. El soñador del año 2019 o "prospectivista" autorizó extractar, de su trabajo académico, los siguientes enunciados como requisitos parciales para que Boyacá viva dignamente como ente territorial, en la mencionada época:
1- En el año 2019 Boyacá está geográficamente determinado y sin conflictos limítrofes, es viable y sostenible con base en el compromiso ineludible e incorruptible del uso óptimo de los recursos humanos y materiales disponibles en todas las vigencias desde hoy.
2- En adelante, todos los gobernantes y dirigentes (políticos, gobernadores, alcaldes y sus cohortes) deben ejercer liderazgo de verdad, “que implica visión de futuro, optimismo, entusiasmo, amor, confianza, fuego, pasión, obsesión, coherencia, utilización de símbolos, preocupación por los demás, capacidad histriónica, creación de triunfadores a todos los niveles, gestión itinerante y muchas otras cosas” (ver: A Passion for Excellence, Thomas J. Peters et Nancy K. Austin., 1985)
3- La visión de futuro o visión prospectiva señalada por el compromiso participativo desde hoy, obliga a los gobernantes y dirigentes (los líderes), quienes quiera que ellos sean y hayan de ser, a seguir el direccionamiento predeterminado, como condición para lograr la viabilidad y sostenibilidad departamental como sistema conformado por el conjunto de sus municipios.
4- La capacitación técnica y la educación integral más adecuada de la población, garantizan el óptimo empleo de los factoresde la producción, la productividad y competitividad de la producción y el bienestar cierto de todos los Boyacenses.
5- Los Planes de Desarrollo tanto departamentales como municipales han de cumplir, desde ahora y en adelante, estricta coherencia, complementariedad, subsidiariedad y consistencia. Estos tendrán como veedores a todos los ciudadanos ya que todos estos para el 2019 han de saber leer su realidad.
6- El turismo rural y urbano y la producción agroindustrial son, desde hoy, los sectores estratégicos y complementarios para que haya crecimiento sostenido de las economías locales y de su sumatoria la economía departamental, en actividades debidamente ordenadas, coordinadas e integradas mediante condiciones de seguridad y óptima conectividad. Cada municipio, mediante su creciente calidad ambiental y mejores condiciones generales de vida de sus pobladores se constituye en polo de atracción turística y en centro de producción específica bajo el liderazgo ineludible de su respetivo alcalde muy bien capacitado y responsabilizado de efectuar buen gobierno.
7- La tarea fundamental del gobierno y de la dirigencia se orienta, desde ahora, a movilizar y dinamizar los factores de la producción, garantizar su uso óptimo, asegurar las mejores condiciones de mercado de la producción y a velar por la continua generación de trabajo productivo hasta alcanzar el pleno empleo de todos los factores y, desde luego, para lograr mejor calidad de vida para todos los boyacenses.
8- En al año 2019, toda la población boyacense ha superado las condiciones básicas de vida y disfruta, además, de condiciones de comodidad y de superación.
*Director del Centro de Pensamiento para el Desarrollo - GRAN BOYACÁ
                   Contacto: granboyaca@gmail.com"
¡¡ Usted tiene la palabra y la acción !!
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  (1) Tunja, 23 de noviembre de 2003. Publicado en el periódico  “Boyacá 7 días” el 2 de diciembre de 2003

Por qué el mundo no quiere que colabores (aunque tú quieras o creas lo contrario),



E D I C I Ó N - N ° 1 4 4 - M A R Z O - 2 0 1 8
 
Por qué el mundo no quiere que colabores (aunque tú quieras o creas lo contrario)
Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl y javier.martinez@knoco.com Twitter: @javitomar
"Todo se mide en dinero, ya nada significa nada" (The Immaculate Fools 1985)
Economía colaborativa y circular, bien común, trabajo en equipo, empresas B… no hay duda de que la colaboración está de moda. Sin embargo, la mayoría de las instancias de nuestra vida laboral nunca fueron diseñadas con la colaboración como prioridad. Si bien el ser humano nace con clara inclinación a colaborar, el sistema educativo se encarga de contrarrestar ese instinto fomentando el individualismo, nuestras organizaciones y sus rígidos procesos de trabajo apenas dejan espacio para la colaboración y el modelo económico basado en el crecimiento y el consumo fomentan el egoísmo por sobre la solidaridad. Afortunadamente, la complejidad de los desafíos que se nos avecinan solo puede ser abordada mediante la colaboración y el intercambio de conocimiento.
Una de las "herramientas" más conocidas en el ámbito de la gestión del conocimiento son las comunidades de práctica, espacios donde los profesionales comparten experiencias y aprenden unos de otros. Aunque se trata de iniciativas muy sensatas, son muchas las comunidades que se ponen en marcha, pero pocas las que sobreviven. ¿Cómo se explica esta realidad en una época de organizaciones cada vez más planas? Hagamos un poco de historia.
El significado de la palabra Comunidad (procedente del francés antiguo "Comuneté" que deriva del latín "Communitas") se refiere a un conjunto no estructurado de personas entre quienes existe un intenso espíritu de igualdad social y proximidad. En una Comunidad, sus integrantes tienen cosas en Común (reglas, valores, intereses, identidad, etc.) y por tanto aceptan que ese espacio no es privativamente de nadie, sino que pertenece a todos por igual. En una Comunidad, sus miembros se sienten en Comunión (unión entre personas) que procede del latín "Communis", es decir, todos participan en lo común, se Comunican y se dispensan un trato familiar. Es fácil concluir que ya desde su origen, del vocablo Comunidad se desprenden una serie de cualidades fundacionales: igualdad, compartir, generosidad, apoyo y ayuda, sentimiento... Pero cuando trasladamos el análisis a nuestros días, es inevitable reconocer que el significado de Comunidad se ido desperfilando. Existe una creciente tensión entre aquellas fuerzas que demandan mayores oportunidades para la colaboración frente a las que pugnan por más control y mayor individualismo. Revisemos los 4 principales elementos implicados en esa titánica lucha: La inclinación natural del ser humano hacia la colaboración, el sistema económico actual que conspira contra ello, el modelo educativo que fomenta la competición y el diseño de las organizaciones modernas que prima los resultados económicos por encima de todo.
1. El ser humano nace colaborativo. Al contrario de lo que comúnmente se cree, existen innumerables evidencias que confirman la naturaleza colaborativa del ser humano. Se han realizado múltiples experimentos (por ejemplo, en el Max Planck Institute o en las Universidades de Harvard y Yale) que demuestran que el primer impulso de las personas es cooperar con los demás. En todos ellos, el altruismo y el deseo de ayudar al prójimo son la regla, lo que demuestra que desprovisto del barniz cultural, el hombre está intuitivamente dispuesto a colaborar con sus semejantes sin necesidad de que existan gratificaciones o castigos. Si el ser humano es por intuición colaborativo, eso significa que posteriormente aprende (o más bien le enseñamos) a ser egoísta. Sabemos perfectamente que la principal ventaja que ha marcado la diferencia entre los humanos y el resto de las especies animales es nuestra capacidad de colaborar, sobre todo en grandes números. Por tanto, el viejo ideal de fraternidad, expresado en la palabra Comunidad, está íntimamente ligado con nuestra condición humana. Como veremos, el sistema educativo tiene gran responsabilidad a la hora de despojarnos de ese ADN asociativo.
2. El modelo de mercado está diseñado para contrarrestar la Comunidad. Nadie se atreve a discutir que nuestro sistema económico solo es sostenible a partir del crecimiento permanente. Para crecer hay que fomentar el consumo, para consumir necesitas dinero y para eso tienes que trabajar. El objetivo prioritario de todo ciudadano es conseguir un trabajo lo mejor pagado posible y para lograrlo, compites encarnizadamente contra el resto y obviamente, colocas tu beneficio en primer lugar. El mensaje que transmitimos es demoledor: sin dinero estás muerto. En este mundo donde todo tiene precio y en el que hemos ido recortando las prestaciones y ayudas públicas, no es posible sobrevivir sin recursos. Como consecuencia, se instala un sentimiento altamente peligroso: el Miedo. Si pierdo el trabajo y no tengo dinero, estoy condenado, nadie me va a socorrer. La moraleja es: sálvate como puedas, desconfía de los demás que son tus rivales, tienes que asegurarte los ingresos, legal o ilegalmente… Esta locura crea castas de ganadores (millonarios aterrados de perder lo que han logrado) y de excluidos. No podemos ignorar que a medida que yo tengo más, otros tienen menos, ya que mi progreso ocurre a costa de otros. La sociedad de consumo es exactamente lo contrario de la comunión que era el lema de los primeros cristianos. En aquella época, todo se tenía en común. Y si eras privilegiado y tenías más que otros, te quedabas con lo necesario para sostener a tu familia y el resto lo ponías a disposición de la comunidad. Hoy, hemos perfeccionado un modelo diabólico que fomenta la faceta más oscura que tiene el hombre, el egoísmo, y deja cada vez menos espacio para lo más humano que es la solidaridad. Cuando todo se mide en dinero y obtenerlo se convierte en el principal objetivo, entonces triunfa el egocentrismo. Cuando amas tus billetes y solo te importa tu felicidad, no puedes pensar en los demás. No es casualidad que suframos la mayor desigualdad social del último siglo mientras la bolsa se sitúa en máximos históricos, que los más ricos acumulen ganancias récord a pesar (o gracias) a la crisis, que el empleo sea cada vez más precario o que la jubilación y sus míseras pensiones se vean como una quimera para la mayoría. Un sistema de mercado organizado para ensalzar el ego atenta directamente contra la colaboración. La sociedad de consumo está hecha para contrarrestar la comunidad, es la respuesta económica para asegurar el predominio del individuo, del "yo" por encima del "nosotros". Hemos ido sustituyendo relaciones y personas por cosas, por objetos. Las redes sociales nos alejan del cara a cara y no puedes empatizar sin mirar a los ojos de tu interlocutor y escucharle. Al enamorarnos del dinero y de las cosas que tienen precio, ya no valoramos las que no podemos cuantificar numéricamente. Cuando consumimos, dejamos de considerar a los otros. Nuestra civilización ha alcanzado las máximas cotas de desarrollo gracias a la capacidad de colaboración. ¿Vamos a poner en riesgo todo lo que hemos logrado por olvidarnos de seguir colaborando? En un mundo finito en el que los recursos son limitados, el crecimiento no puede ser la respuesta.
3. El sistema educativo no fomenta la colaboración sino la competición. Coherente con el modelo económico al que sirve obedientemente, nuestro sistema educativo jamás fue diseñado para asegurar que los niños y jóvenes desarrollen habilidades de colaboración. Más bien al contrario, tanto el colegio como la universidad son sendas competiciones donde los alumnos tratan de obtener la mejor nota individual. El objetivo, ya lo mencionamos, es labrarse un curriculum atractivo para los futuros empleadores porque eso es sinónimo de un empleo mejor remunerado y, por ende, capacidad de consumo. Eso significa que mis compañeros de curso en realidad son enemigos que compiten conmigo por obtener ese preciado premio. Dado que medimos la inteligencia a través del desempeño académico y este se evalúa exclusivamente a través de exámenes y notas, la principal obsesión de los niños (y de sus padres y profesores) es obtener la mejor calificación posible. La escuela hace eficientemente el trabajo sucio para el mercado laboral al ordenar a los niños (de más listo a más tonto) según su capacidad de memorizar y repetir. No existe ningún incentivo para que un joven se preocupe de aportar al aprendizaje de otros. Jamás un alumno es reconocido, estimulado ni premiado por su generosidad al ayudar a que sus compañeros aprendan. Tenemos suficientes ejemplos de que cuando promovemos la competencia, matamos la empatía. Como consecuencia, la colaboración es inexistente, no se fomenta ni se valora. A lo largo del proceso educativo, el modelo imperante en ningún momento se preocupa de enseñar a cooperar o incrementar la capacidad de trabajar en equipo (no existe el profesor o la asignatura de colaboración). Y no nos engañemos, introducir actividades de trabajo en grupo para simular que nuestros hijos desarrollan competencias de cooperación no es más que un burdo engaño. Debiese ser obligatorio que desde pequeños aprendiésemos a gestionar y comportarnos en equipos ya que nos pasaremos toda la vida en ellos: Nacemos en una familia, que es un equipo. Vamos al colegio donde nuestra clase forma un equipo. Los vecinos del barrio o del edificio con quienes convivimos son un equipo. Nuestros grupos de amigos son equipos. Jugamos al fútbol en un equipo, trabajamos en una empresa que es un equipo... No podemos extrañarnos de que a nuestros profesionales adultos les resulte tan difícil colaborar cuando jamás les hemos entregado herramientas para llevarlo a cabo durante su largo proceso de aprendizaje.
4. Las organizaciones fueron diseñadas para producir y no para colaborar. Si algo se repite en todas las organizaciones con las que hemos trabajado es que sus integrantes se quejan de las enormes dificultades que tienen para coordinarse y comunicarse con otros (compañeros, equipos, áreas). "Trabajamos en islas" es la frase más escuchada. No es casualidad que el curso de trabajo en equipo sea el más contratado cada año por las empresas. Pero lo más llamativo es que cuando preguntas a esos mismos empleados por qué no colaboran con sus pares, la respuesta es devastadora: "yo estaría feliz de compartir con mis colegas, pero mi organización no me deja, no tengo espacios ni tiempos disponibles para ello." Una empresa te contrata individualmente, te paga como individuo y te promociona o te despide de la misma manera. Para nadie es un secreto que el principal objetivo de una empresa es maximizar sus beneficios y entregar valor a los accionistas. Eso significa que el diseño de los procesos de trabajo y todos los recursos existentes se ponen al servicio del cumplimiento de dichos objetivos, siempre con la urgencia puesta en el corto plazo. Todos los esfuerzos de los miembros de cualquier organización, pública o privada, están concentrados en "operar". Nadie tiene tiempo para nada que no sea ejecutar y cumplir con unos planes, proyectos y tareas cada vez más demandantes. Colaborar (al igual que aprender o innovar) nunca fue parte de este diseño y, por tanto, no queda espacio para ello. No debiésemos sorprendernos, las organizaciones fueron diseñadas por mentes ingenieriles para que funcionen como máquinas y jamás se pensó en incluir intangibles como la colaboración. Ahora bien, que una organización concentre el foco de su desempeño en los resultados no es de por si algo negativo. Lo que resulta discutible es que lo único verdaderamente importante sean las ganancias. No es lo mismo que los resultados sean el objetivo casi exclusivo o que sean la consecuencia de cumplir con una misión superior.
Cuando todo se subordina al crecimiento y a los beneficios, los riesgos que corremos son evidentes. Para ilustrarlo, bastan algunos ejemplos recientes: Apple acaba de reconocer que las últimas actualizaciones del software del Iphone hacen que el teléfono funcione más lento y consuma más rápidamente la batería con la intención de que los usuarios se cambien a versiones más modernas del aparato. Volkswagen fue protagonista de un escándalo mundial cuando se descubrió que había instalado deliberadamente un software para cambiar los resultados de los controles de emisiones contaminantes. El caso Odebrecht ha hecho caer ya a 2 presidentes en Latinoamérica acusados de corrupción y está por ver el impacto del caso Facebook - Cambridge Analítica. En una economía globalizada y crecientemente tecnológica, las multinacionales acumulan tal poder que son capaces de doblegar e imponer su voluntad sin encontrar contrapesos. Es por eso por lo que se requieren estados firmes, instituciones sólidas que vigilen los abusos y ciudadanos conscientes y proactivos. Es cierto que han ido surgiendo movimientos como el de la economía del bien común o las empresas B que se la juegan por crear valor social para los empleados, pero también para proveedores, administración, comunidad y medio ambiente. Pero estas iniciativas no dejan de ser todavía una rareza exótica. A las empresas les está pasando como a los Gremlins, que empezaron siendo una idea virtuosa (buscaban generar desarrollo y repartir riqueza) pero perdieron el norte y están arrasando el mundo con su voracidad.
La buena noticia es que el pragmático mundo del management parece caminar inexorablemente hacia organizaciones flexibles. Si se analizan las principales empresas de rankings como el Fortune 500, casi todas cumplen 2 características: son empresas de base tecnológica y, además, muy jóvenes (la mayoría de entre 10 y 20 años de vida). En todas ellas están ocurriendo fenómenos de cambios organizacionales que diluyen el organigrama jerárquico tradicional en favor de estructuras colaborativas, impulsan metodologías agiles y potencian el trabajo en equipos reducidos y autónomos que operan en ciclos de producción cada vez más cortos. Estos ecosistemas revolucionarios son insostenibles sin un alto grado de colaboración con otros actores que les proveen conocimiento tanto al interior de sus organizaciones como fuera de las mismas. No todo son números, computadores y algoritmos.
Conclusiones
La vida en el planeta existe gracias a la cooperación entre células. Los seres humanos somos inteligentes y sobrevivimos porque las neuronas al interior de nuestro cerebro colaboran entre si (crean sinapsis). Tratar de gestionar el conocimiento sin colaboración es como jugar al fútbol o al baloncesto sin pasarse la pelota. El entrenador de la selección argentina de baloncesto, campeona olímpica en 2004, sostenía en una entrevista que la razón de su éxito era "la obsesión de cada jugador por hacer más grande a su compañero". Pero el mismo mundo del deporte está sufriendo la enfermedad del ego y cada día rinde más culto a la estrella (premios individuales, grandes contratos, fama y publicidad) diluyendo al equipo. Los países (Brexit) y las regiones (Cataluña) optan por no seguir colaborando en los mismos términos con sus vecinos. ¿Casualidad? El viejo refrán "divide y vencerás" confirma que es más fácil controlar a los individuos aislados. El sociólogo William Kornhauser advertía, "una sociedad atomizada invita a los movimientos totalitarios". Por eso hay que vigilar a los idiotas que quieren construir muros. Ante la epidemia de individualismo, Gran Bretaña acaba de crear un Ministerio de la Soledad y Holanda destina presupuesto a detectar la soledad de sus ancianos. ¿Cómo hacemos prevalecer el instinto colaborativo con el que llega todo recién nacido ante un sistema educativo, un modelo económico y unos diseños organizacionales que fomentan la competencia sobre la colaboración? Todavía creo que el tiempo juega a nuestro favor. Por un lado, los desafíos que la humanidad y las empresas tienen que resolver son de tal nivel de complejidad que nadie cuenta con suficiente conocimiento para abordarlos. Nos guste o no, estamos condenados a colaborar con otros que saben lo que nosotros no sabemos. Igualmente, las nuevas generaciones que se incorporan al mundo laboral esperan mayores grados de participación, ser considerados y trabajar en entornos más colaborativos. De lo contrario, no tienen el más mínimo reparo en abandonar las organizaciones. La atracción y retención de talento es hoy en día uno de los principales quebraderos de cabeza de los directivos. Y finalmente, la tecnología jamás nos puso más fácil la posibilidad de colaborar con cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento. Sería absurdo no aprovechar la inmensa cantidad de conocimiento repartido por el mundo y esperando su oportunidad para asociarse y dar frutos. No todo está perdido.
El 12 y 13 de abril estaremos en Guadalajara (México) participando en el "III curso-taller de innovación en la educación superior: procesos educativos y de gestión institucional" organizado por la Universidad de Guadalajara.
El 26 y 27 de abril en Barcelona abriremos el seminario internacional "Gestión del conocimiento en las organizaciones del sector público: lo que se debe y no se debe hacer" organizado por EIPA.
El 9 y 10 de mayo también en Barcelona participaremos en el congreso "EDO 2018 Liderazgo y gestión del talento en las organizaciones" organizado por la UAB.
El 11 de mayo en San Sebastián, participaremos en las Jornadas de innovación educativa cuyo foco este año es "Escuelas que aprenden" organizado por los Berritzegunes del Departamento de Educación del Gobierno Vasco.

 
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